lunes, 9 de enero de 2012

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COMIENZO DE UNA INFIDELIDAD

Comienzo de una infidelidad


La infidelidad se vive como la
peor traición de la pareja

Para algunos, la infidelidad es un acto carnal. Para otros, sin embargo, bastará con una simple intención de deseo para demarcar el inicio de una infidelidad. Lo cierto es que no hay un límite específico, sino una percepción específica para cada persona que indica cuándo una conducta pasa a ser inmoral, inapropiada, o simplemente: infiel.
Se entiende por infidelidad, en el sentido estricto de la palabra,  a “la falta de fidelidad”, es decir, al incumplimiento de pactos explícitos o tácitos entre dos o más personas. En el sentido de parejas, la infidelidad se entiende como la falta de fidelidad y apego (sentimental, respetuoso) entre ambas partes de la pareja, sea cual sea su vínculo de unión.
La infidelidad puede ocurrir en múltiples planos. Desde el físico hasta el emocional, e incluso en conductual. Dependiendo del diálogo y de las condiciones internas de la pareja, puede explicarse el comienzo de una infidelidad en el momento del acto íntimo extramatrimonial o externo a la pareja, o también como la mera intención de infidelidad. Cada pareja tendrá, entonces, un límite propio que demarque el comienzo de la infidelidad.
Por lo mismo, no se puede explicitar el comienzo de una infidelidad como un momento específico que sea aplicable a todas las parejas y relaciones. Para una parte de la pareja, la infidelidad puede comenzar en la consecución del acto físico: su pareja besando, tocando o teniendo intimidad física o sexual con otra persona. Al mismo tiempo, para la otra parte de la pareja, la infidelidad pudiera comenzar en un simple sueño, en un deseo oculto o expreso, o en una mirada a través del salón con otra persona.
De igual modo, la infidelidad puede tener sus límites flexibles dentro de las parejas. Es bien sabido que las parejas swinger (que practican actos de intimidad con otros, previo consenso con sus parejas), o las parejas que permiten el adulterio previo consentimiento, poseen un código propio de infidelidad, que dictamina cuándo está “bien” y cuándo está “mal” cometer el acto de infidelidad, sea físico o –mayormente- emocional.
Los celos, la incertidumbre y la baja autoestima son algunos de los motores que impulsan tanto el descubrimiento de una infidelidad, como también su aparición. La confianza y el diálogo son, entonces, las mejores armas de batalla, tanto para la prevención de la infidelidad, como para su descubrimiento, manejo, y potencial aceptación y perdón.
Se debe recordar que no todo acto de intimidad fuera de la pareja conduce o significa un acto de infidelidad. Muchas personas encuentran incompatibilidades en gustos y apreciaciones con sus parejas, que hallan presentes en otros. Así, se suele encontrar compañeros de trabajos, de hobies, de actividades de todo tipo, con quienes se comparte una intimidad especial, sin que ello suponga un acto infiel. Nuevamente, la comunicación abierta y respetuosa y la honestidad en las comunicaciones son esenciales para evitar malos entendidos, y para permitir espacio vital a la otra parte en toda relación de pareja.

 
Recuerda, una relación es para sentir bien con nosotros mismos, y para proyector lo mejor para ti, para tu pareja y para tu futuro.